En un campo tan avanzado e inexplorado como la astronáutica, y en una época tan relativamente pretérita, los problemas que ahora podrían parecer triviales entonces suponían obstáculos casi insalvables. Dificultades que sólo podían solventarse con el paso del tiempo y mediante una mayor inversión de dinero. Cuando ello ocurrió en la Unión Soviética, ni una cosa ni otra estaban disponibles en abundancia. Por eso, Korolev empezó a temer que los americanos se les adelantaran.
A pesar de todos los esfuerzos, el Object-D empezó a acumular importantes retrasos, lo que lo dejaba, aparentemente, fuera de la carrera con el Vanguard. La situación se agravó tanto que Korolev tomó una decisión determinante: sustituir el satélite por otro más sencillo llamado PS (Prostreishiy Sputnik, o Satélite Sencillo).
El PS se construyó en sólo un mes, y su único objetivo sería arrebatar el premio de la victoria a los estadounidenses. Ser primero valía más que todos los resultados científicos, y sólo un vehículo perduraría en el tiempo como el iniciador de la era espacial.
Su existencia, no obstante, no sería completamente inútil desde el punto de vista científico. Su aspecto sería el de una simple esfera de aluminio fabricada en dos partes, de 58 cm de diámetro.
Al evolucionar a lo largo de su órbita baja, interaccionaría con la zona más enrarecida de la atmósfera y, al verse frenado, permitiría medir su densidad.
Sus transmisiones, además, permitirían estudiar la ionosfera.
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