Ya estaba cansado, no había conseguido nada… sólo que la pantalla de su magnifico ordenador no mostrara mas que una imagen en negro. Ni una señal…
Había pasado muchas horas, desde que era niño, siguiendo el rastro de las ballenas con su padre… pero ahora, el nuevo sistema de navegación por satélite le abría un mundo de posibilidades, resultaba sencillo rastrear esos pequeños microchips que les implantaban a los enormes cetáceos en las aletas…
Sin previo aviso Rufo empezó a ladrar, sobre la pantalla del ordenador miles de puntos aparecieron…distribuidos por todo el océano… ¡De repente, se movían!… amplió la imagen… ¿aquello era un isla?…
¿Qué es lo que los satélites habían detectado que se movía? Tecleó los comandos para acceder a la imagen y…, efectivamente, era una isla. ¡Imposible! ¡No podía ser!… ¿una isla que no aparecía en ninguna carta de navegación?… ¡Vaya! ¿Por qué no? -uno de aquellos puntitos resplandecientes brilló en su mente-… ¿y si fuera cierto todo aquello que su abuelo siempre le contaba en los días de frío? ¡El “santuario de la ballenas”!...
Una historia distinta donde cualquier cosa puede suceder. Échale imaginación y cuéntanos una historia sorprendente basándote en la actividad espacial. ¿A ti que se te ocurre?